Etiqueta: morbo

  • No corrida, Si party

    No corrida, Si party

    Amig@s guarreras, hoy os quiero hablar de algo que posiblemente a muchos de vosotros os vuele la cabeza en mil pedazos: tener sexo sin orgasmo.
    Bajen ustedes las manos de la cabeza, ajústense las gafas y pónganse a leer atentamente, que este tema viene cargadito.
    Después de leer el gran artículo que se ha marcado mi fiel amiga y compañera Aza en el que habla sobre los guiones preestablecidos que hay en el sexo (artículo el cual suscribo al 100%) se me ha venido a la cabeza este tema: El follar sin llegar al orgasmo.
    Y es que me pregunto, ¿Es necesario el orgasmo para disfrutar de una buena sesión se sexo?. Pues bien, según mis múltiples experiencias la respuesta es un NO como un castillo de grande.
    Es cierto que normalmente una cosa lleva a la otra y al final enfocamos los polvos al gran objetivo final qué es correrse. Pero experimentando, dejándome llevar, viviendo el sexo sin prejuicios y fluyendo me he dado cuenta de que en muchas ocasiones yo no llego al orgasmo y disfruto igual o más que si me hubiera corrido. También por supuesto me ha pasado a la contra y la que no se ha corrido ha sido mi compañera de batallas por haberse centrado más en mí y también han sido grandes sesiones de sexo muy placenteras. E incluso a veces no nos hemos corrido ninguno y hemos pasado un rato de excitación, morbo, jugueteo y demás la mar de divertido y gustoso.
    Haciendo caso a Aza y dejando de lado los guiones preestablecidos del sexo se pueden tener grandes relaciones sexuales que no siguen ningún canon y esto de que correrse importe poco es una variante super placentera.
    Cuando consigues olvidarte del orgasmo y no tener objetivo ninguno más que disfrutar y hacer disfrutar, el sexo se vuelve algo morbosisimo y muy placentero. En multitud de ocasiones me he dedicado plenamente a excitar a mis amantes con masajes, apretones, tocamientos, lametones, besos, caricias….y un sin fin de cosas morbosas y estimulantes. Y siempre lo he hecho olvidándome de si yo me iba a correr después o no e incluso obviando si ella se correría 0,1,2 o 100 veces. Solo me dejo llevar, innovo, me muevo, estimulo, ofrezco, hago y me dejo hacer y sobre todo, FLUYO.
    Creo que fluir es la palabra clave en todo esto. Cuando aprendes a dejarte llevar y dejar que el sexo fluya y te vaya llevando a donde él quiera es cuando disfrutas plenamente de cada cosa que haces, importando poco si estás sintiendo placer físico, ya que el físico al final, es un placer más en esto del sexo y el psicológico, al menos para mi, lo supera con diferencia. De hecho, cuando te sumerges en el placer psicológico de estar haciendo lo que quieres y estar pasándolo muy bien, tu cuerpo reacciona por si solo, sin necesidad de meter tu polla en ningún sitio ni de que te metan nada en el coño y disfrutas como un gorrino.
    He tenido grandes sesiones de masturbación, comida de coño, masajes, juegos, etc, en los cuales yo no me he corrido y al terminar estaba más agusto y más feliz que habiéndolo hecho.
    Os animo desde aquí no cerréis vuestros polvos en la corrida, porque el orgasmo ni tiene porqué ser el objetivo primordial ni tampoco tiene porque ser el final de un polvo. Solo es una cosa más dentro de este precioso mundo que es el sexo.
    Dadle una vueltecita a esto, animaros a dejar de lado el correrse y follar con alegría y con devoción. ¿Que te apetece correrte en el minuto 3 de haber empezado a follar? Hazlo, hazlo con gusto y disfruta el momento. ¿Que no quieres correrte porque estás agusto haciendo lo que haces y tú pareja se las está gozando también? Mantente ahi, dalo todo y disfruta cada segundo.

    Imagen: http://www.alminerech.com/artists/146-john-giorno

    Juanma Vázquez

     

  • Entre fuerte y flojo

    Entre fuerte y flojo

    Amig@s guarreras, os hoy os quiero hablar de la agresividad en el sexo. Así, tal cual.

    Sé que para muchos este es un tema bastante tabú y que se os queda un poco grande. Entiendo que la gente está empezando a sensibilizarse mucho más con el tema de la violencia de género y que según qué  cosas todavía son temas susceptibles. Este es uno de ellos, pero lo primero que quiero aclarar, por delante de todo lo demás, es que lo que pasa en la cama es cosa de la cama. Ni más ni menos. Puedo mirarte a la cara y decirte el te quiero más profundo porque está siendo algo muy especial en ese momento de unión y luego no tener mayor relación que la sexual y también puedo pegarte un bofetón (siempre consentido) y que no signifique nada más que eso, una cosa puntual en un polvo.

    Dicho esto, lo que os quiero decir en esencia son un par de cositas.

    La primera: en el sexo TODO vale siempre y cuando las dos personas lo CONSIENTAN. Es lo que lo hace tan maravilloso, que es un terreno de la vida donde no hay más normas que las que las dos personas consensuen. Puedes follar duro, blando, con amor, con odio, manchando a tope, siendo limpio, insultando, gritando, en silencio…..puedes hacer lo que quieras, ya que en el sexo debe primar la libertad por encima de todo.

    La segunda: cada persona es un mundo y sienten placer, morbo o estímulo de miles de maneras distintas. Nadie debe ser tratado como un bicho raro o debe tener miedo al rechazo por tener ciertas filias en el mundo del follercio y esta de ser agresivos, dominar y ser en cierta forma violentos, no debe ser menos.

    La tercera: como os digo siempre, hay que hablar. Siempre. Hablando se entiende la gente y se llegan a las mejores cosas. El problema que hay con este tema es que muchas veces tenemos miedo a ser tratados diferentes, a no ser comprendidos o a que se nos malinterprete y por eso todos debemos hacer un trabajo previo de mentalización en el cual comprendamos que todo cabe en el ámbito sexual si las partes lo aceptan y todo se debe poder hablar y ser tratado con naturalidad. Hay ciertas cosas que no se pueden hacer a lo loco porque si a la otra persona no le gustan, no solo le va a parecer raro o molesto sino que además le va a cortar el rollo del tirón. Ejemplo claro: escupir a alguien es algo super morboso, pero al escupido puede darle asco, no gustarle o desagradarle por cualquier motivo y si no se habla antes y te la juegas puede que se lo tome fatal (lógico) y se acabe ahí el polvo.

    Para evitar esto debemos tener la mente abierta y saber diferenciar las cosas. Tener cierta filia por sentirse dominado, humillado o incluso usado no quiere decir nada más que eso. Qué te gusta que te lo hagan FOLLANDO y en ningún caso debe trascender más allá de las 4 paredes sexuales. Si todo queda ahí y se habla, meterle violencia al sexo puede ser una auténtica maravilla. No olvidemos que el dolor y el placer van de la mano en muchas ocasiones y un buen bofetón, azote, tirón de pelo, agarrón de cuello o cosas de este tipo, pueden dar un plus de placer y morbo a la situación muy interesantes.

    Además en este mundillo también caben los desempeños de roles (sumis@, dominante, etc) que pueden darle un toque muy picante al asunto y sobre todo, muy innovador.

    Os animo a todos a que indaguéis sobre estas prácticas y empecéis a llevar a cabo las que os motiven. Hablad con vuestras parejas, proponed, poned en común y animaros a meterle algo de agresividad a vuestros polvos, ya veréis como vais a descubrir algunas facetas de vosotros mismos que desconocíais y que son morbosas y placenteras.
    Dadle caña guarreras.

     

    Imagen: Regards Coupables

    Juanma Vázquez

  • Dame culo

    Dame culo

    Amig@s guarreras, hoy os vengo a hablar de un tema que día a día veo que tiene muy mala prensa y que quiero defender a ultranza. Me estoy refiriendo como no podía ser de otra manera al famoso beso negro.

    Llegados a este punto, muchos de vosotros ya estaréis escandalizados y vuestro monóculo habrá salido disparado hacia vuestra copa de champán, porque a la gente fina, estas cosas, al menos sobre el papel, parece ser que os escandalizan mucho (luego en privado seguro que os coméis los ojetes de 4 en 4). Pues bien amig@s, ajustaros bien el monóculo porque de una forma sincera y directa os voy a dar mi opinión sobre esta práctica tan maravillosa.

    Para empezar, debemos saber que el ojete, ano, ojal, ohaio o como queramos llamarlo, es una zona sensible a las estimulaciones y que debido a esto, puede dar mucho placer. Todos conocemos las teorías sobre el punto G masculino, la penetración anal que aprieta la vagina, etc. Pero yo no quiero hablar de nada de esto, yo quiero hacer una oda a comer ojetes, con la lengua, la boca y la cara entera si hace falta.

    Comer culos en un arte maravilloso y que además de dar placer físico da muchísimo morbo.

    Agarrar bien un pandero, abrirlo y meter la lengua en el ano es una cosa de por sí super guarra y precisamente por eso, da morbazo.

    Muchas chicas a las que les he comido el culo me lo han comentado, que es una cosa super placentera y a la vez excitante porque te están comiendo algo que apriori «no se come» y esto hace que el placer sea doble. Os animo desde aquí a qué os abráis y no tengáis miedo a dejaros hacer y a experimentar. Con higiene, toda zona del cuerpo humano es comible, chupable y agradable y un ojete limpio no es una excepción. Dejarse ya de prejuicios tontos y bajaros al pilón trasero, dejaros caer por allí y disfrutar. Y con esto os animo a tías y a tíos tanto a hacerlo como a recibirlo, ¡que ya está bien joder! Nadie me ha comido el ojete en mis 27 años y empieza a ser preocupante. Os digo lo de siempre, comunicaros con vuestra pareja, hablarlo y ver si os gusta la idea o que. Porque muchas veces solo por ser una cosa un poco más inusual y que puede estar hasta mal vista por algunos remilgados, dejamos de hacerlo y ni siquiera sacamos el tema a la palestra y nos podemos estar perdiendo una situación de placer y morbo espectacular.

    Lo dicho amig@s abrir mente, boca y culete y disfrutar de la estimulación de vuestro amigo el ano que os va a sorprender para bien.

    Juanma Vázquez

    Imagen: https://lasillarota.com/yosoitu/salud/todo-lo-que-debes-saber-sobre-el-beso-negro/171598

  • Trabajo Orgásmico

    Trabajo Orgásmico

    Lo de masturbarme en el trabajo siempre ha tenido para mí un plus de morbo. Sé que a primera vista (o pensada) parece súper incómodo y en un ambiente que no invita al erotismo, pero cuando lo hago me corro en menos de 2 minutos y casi siempre con orgasmos muy explosivos y placenteros, por lo que se ha convertido en una práctica a tener muy en cuenta.

    La primera vez que lo hice no tuve ni que levantarme de mi sitio, estaba leyendo un libro muy excitante, y de manera inconsciente, apretaba mis muslos y mis músculos vaginales a un ritmo cada vez mayor y con más intensidad. Cuando quise darme cuenta, me mordía el labio y se me cerraban los ojos involuntariamente, ¡me estaba corriendo! Tan placentero fue aquel clímax, que tarde cerca de un minuto en reaccionar y mirar a mi alrededor para comprobar que nadie me miraba de forma extraña, ni si quiera estaba segura de si había gritado o gemido ¡qué descubrimiento! ¡cuán potente es el poder sexual de la mente!

    A partir de esa primera experiencia, se me han repetido las experiencias de orgasmos solitarios en mi horario laboral, nunca con nadie, y nunca más sin usar las manos, aunque me encantaría deciros lo contrario.

    A veces los recuerdos me golpean el cerebro y el coño sin demasiada lógica, y antes que seguir creando un círculo húmedo en mis pantalones tengo que ir al baño a terminar la faena y secarme un poco. Otras veces, es algo que leo o veo lo que hace que el resorte de mi silla me impulse hasta la última cabina del baño a aprovechar la hinchazón de mi clítoris. También me ocurre, que simplemente pienso que estoy haciendo algo muy poco productivo y que llevo demasiado tiempo sin acariciarme el coño como para no ir a hacerlo en ese mismo momento. Además, unido a mi placer físico está el mental al pensar que me están pagando por ello.

    Gracias a las diosas, vivimos en un mundo en el que se puede ver porno con unos cascos puestos desde el móvil, lo que muchas veces resulta fundamental para mis onanismos laborales, pero son las fantasías que me inspira lo que mejores ratos me ha dado. Es delicioso frotar tu clítoris mientras imaginas que alguna compañera abre tu puerta por el error, y, tras el asombro de verte masturbarte, se arrodilla ante ti para lamer tus dedos y tu coño a partes iguales. O pensar que el encargado de las cámaras de seguridad, es en realidad, un atractivo pícaro que ha puesto un desconocido dispositivo en ese baño, y al darse cuenta de tu solitaria práctica, viene corriendo a ayudarte con su preciosa polla. Pero, sin duda mi favorita, aunque no sé porqué ni me importa, es que la persona que hay en la cabina de al lado ha escuchado mis frotamientos, el chof chof de mi flujo y mi respiración acelerada, y ha decidido unirse a la fiesta al otro lado de la fina pared que nos separa ¡los orgasmos compartidos siempre son más bonitos!.

    Sea como fuera, e independientemente del motivo que lo cause, los dedos en el trabajo sientan mejor, dan mucho más morbo y placer, y te permiten terminar la jornada con otra energía.

    Y sí, habéis acertado, todo esto lo he escrito desde mi puesto, con mis dedos aún empapados del orgasmo que me he provocado hace 5 minutos en el baño y disfrutando de las palpitaciones de mi coño.

    Dhayiba

    Imagen: Emprendedorestv.pe

  • Somos unos flipados

    Somos unos flipados

    Amig@s guarreras, hoy os vengo a contar una anécdota un tanto asquerosa, que espero que os enseñe una valiosa lección: fliparse nunca es bueno.

    Os pongo en antecedentes. A mi, de por sí, me gusta llevar las riendas en el sexo y si se tercia y la otra persona está agusto y le pone el tema, dominar. Hasta ahí todo bien, todo correcto, el problema viene cuando te flipas. A mi, como a muchos otros, me gusta tomar la iniciativa en las mamadas y marcar yo el ritmo manejando en cierta forma a la feladora. Todo esto si a la otra persona le mola suele ser una gozada y tener un morbo especial pero si te pasas de listo y te flipas, se puede ir al garete de una forma bastante dramática y asquerosa.

    Pues bien, esta anécdota que os traigo es una prueba definitiva sobre el cuidado que hay que tener en esto y lo importante que es saber dónde está el límite de las capacidades de cada uno.

    Cómo muchas otras veces fui con la chavala en cuestión a comer antes de tener una ración de sexo de las que nos gustan.

    El sitio elegido fue el Burguer King, por ser algo rápido y sabroso. Fuimos para allá, nos comimos un whopper y nos recogimos con ganas de empezar la juerga cuanto antes.

    En menos que canta un gallo estábamos los dos en pelotas y guarreando todo locos. Todo iba como la seda y ella, decidió dirigirse a mi polla para premiarme con una maravillosa mamada de las suyas. Yo estaba feliz, super cachondo, deseando poder follarme esa boca y a ello que fui.

    Ella recibió gustosa mis embestidas y comencé a bombear en su boca disfrutando como un gorrino pero, como os he dicho, fliparse nunca es bueno y sin darme ni cuenta me pasé de listo y profundicé demasiado sin ningún cuidado. Ella intentó zafarse lo más rápido posible y dirigirse al baño, pero la arcada fue ipsofacta y la pota inminente. 5 segundos después de aquella metida a traición me vi con la polla llena de pota, pota de whopper, una de las peores que he olido en mi vida y con unas arcadas que pude controlar de milagro.

    El polvo se fue al garete y ese olor se me clavó en el cerebro para siempre al igual que se me grabó a fuego el lema con el que empezado el post, fliparse nunca es bueno amig@s, asique volveros loquitos y poneros finos a follar, pero nos os flipéis, porque las potas están al acecho y cortan el royo para todo el día.

    ¿Os habíais creído que era un punto y aparte? Yo también. Pero no amig@s, al terminar este artículo y pasárselo a mi amiga y compañera de blog, me mandó este trozo escrito por ella para darle un girito más al asunto. ¿Mola fliparse de vez en cuando? Pues como todo, de vez en cuando, en su justa medida y con consentimiento…. Mola y mucho.

    Juzguen ustedes mismos.

    “Aunque es cierto que hasta en este tipo de situaciones, a veces, las ganas pueden más. Siempre recuerdo aquella vez en la que la que me flipé fui yo; estaba deleitando a mi compañero de habitación de hotel con una garganta profunda sin descanso, casi sin respirar y con el estómago lleno de la cena previa. Tan metida estaba en comerle la polla con la intensidad que se merecía, que no me había dado cuenta de las arcadas que yo misma me estaba provocando con su miembro, por si fuera poco, a cada sonido gutural su polla crecía y se endurecía un poco más, lo que anuló por completo mis sentidos y mi lógica.

    Al final pasó lo que tenía que pasar, la polla que llenaba mi boca tuvo que competir con una bocanada de vómito que surgió de repente. Quizá fuera la emoción del momento, que mi sangre estaba llenando mi coño o la vergüenza que me suponía la situación, pero mi decisión fue tragarme aquella sorpresa para no tener que lidiar con ella fuera de mi cuerpo.

    Sorprendentemente, mi amante, reaccionó a aquel desastre con un erección mucho más potente, quizá la más dura que le he notado. A pesar de ser una defensora radical de la comunicación, nunca me atreví a comentar el «momento» pero el polvo terminó siendo una puta pasada de guarrería y desenfreno.

    En mi cabeza hay tres teorías:

    1- El receptor de la mamada no fué consciente de lo que había pasado y perdido en el placer sólo notó una gran mamada extrema, y por ello, el encuentro fue tan genial

    2- El receptor de la mamada se percató de lo que había pasado, pero pensó: mira si es guarra que se ha tragado su vómito para seguir chupándomela, lo que supuso un extra de perversión y aumentó su excitación

    3- El receptor de la mamada tiene en realidad atracción por este tipo de situaciones anormales y «desagradables» y aunque jamás me lo ha confesado (cosa que me extraña por el tiempo que llevamos acostándonos y la confianza que hemos desarrollado) estaba cumpliendo una fantasía

    Se admiten apuestas”.

    Juanma Vázquez

    Azalí Macías

    Imagen: Mulán

  • A masturbarse se ha dicho

    A masturbarse se ha dicho

    Amig@s guarreras, hoy os traigo un tema que creo que es necesario tocar (y nunca mejor dicho); la masturbación.

    Y cuando digo masturbación no hablo del onanismo, que también tiene tela que cortar, hablo de la masturbación ajena, la que se practica a otra persona. Creo que en estos tiempos que corren, la poca paciencia y el ir siempre al grano por falta de tiempo o por puro ansia, hace que cosas como la masturbación queden en un total y absoluto segundo plano, y en mi opinión, es una putísima pena que esto suceda, ya que masturbar a alguien es una cosa jodidamente bonita, morbosa y placentera, tanto como para el que la recibe como para el que la proporciona.

    Sé que muchxs no tendréis en demasiada estima que os masturben. Algunos simplemente porque no os gusta, otrxs porque no os lo han hecho nunca a vuestro gusto y otrxs porque apenas lo habéis probado. Al que no le gusta apenas le puedo decir nada, aunque le animaría a que intentase darle una vueltecita al asunto para buscarle el punto, que seguro que lo encuentra, pero en los otros dos casos, os tengo que decir que ya estáis tardando en cambiar el chip. Voy a dejar algo claro, yo no hago bien casi nada, pero masturbar es una de las cosas que seguramente mejor haga en esta vida y encima más me guste hacer, y sé de buena tinta, que puede llegar a proporcionar un placer muy interesante. No solo lo sé por ser un flipado el cual presume de masturbar bien (que me lo hayan dicho hace que me crezca, perdonarme por mi ego), sino también porque soy un disfrutón y me gusta mucho que me lo hagan. No a todo el mundo le gusta lo mismo y no todo el mundo sabe hacer de fábrica lo que le gusta a la otra persona, pero os animo a que busquéis lo que os gusta y lo que le gusta a vuestro partenere y habléis y os comuniquéis abiertamente.

    A nadie le gusta que le digan «eh payaso, ¿qué crees que estás haciendo?, mi clítoris no es un rasca de la ONCE» o un «tío, a ese ritmo me vas a reventar el frenillo en ocho trozos». Pero un «más despacio cariño» o un «escúpeme aquí o allá» puede ser incluso morboso y facilita mucho las cosas al que está intentado proporcionar el placer.

    También os digo, que aunque la mayoría de gente se olvide de la masturbación por prisa, esta no tiene un orden específico y que intercalarla con la penetración o sumársela a una mamada o a una comida de chocho es una cosa maravillosa. No siempre hay que masturbar y solo masturbar haciéndolo de forma aburrida y monótona, esto puede ir siempre acompañado de un montón de cosas morbosisimas y placenteras. Qué mientras tocas un coño o una polla añadas un buen beso con lengua, un mordisco en el cuello, lametazos por donde pilles, tocamiento de pechos, una mirada lasciva o un agarrón de pelo también es masturbación, ya que estás estimulando y dando placer a la otra persona. Todo forma parte de lo mismo y el orgasmo, aunque es una gran recompensa y un objetivo a tener en cuenta, no es lo único que proporciona placer en esta vida.

    Buscar la fórmula perfecta para masturbar y hacerla lo más completa posible te garantiza siempre un rato maravilloso.

    Asique amig@s, ya sabéis, poneros las pilas, probad vosotros solos, en pareja, hablaros, comunicaros y empezar a disfrutar como se merece la masturbación, que nunca es tarde si la dicha es buena.

    A masturbarse se ha dicho.

     

    Juanma Vázquez

     

    Imagen: http://pajasmutuas.blogspot.com.es/