Etiqueta: masaje

  • Manos a la obra

    Manos a la obra

    Amig@s guarreras, hoy quiero hablaros de la importancia que me he dado cuenta que tienen las manos en esto del sexo.

    Si, las manos, así como suena. De primeras puede parecer un elemento un poco irrelevante en el mundo sexual pero nada más lejos.

    De anteMANO (que juegazo de palabras joder, soy un maestro del humor) tengo que decir que yo soy un tío hiper sobón y que cuando estoy con alguien en la intimidad me encanta tener todo el contacto físico que sea posible. Dicho esto, me he dado cuenta con el tiempo de que mis manos y sus tocamientos tienen un poder para excitar altísimo.

    Muchas veces podemos creer que las manos son algo que se mueven por el cuerpo como puro trámite, simplemente fruto de la excitación que ya tengas y que se suelen centrar en los puntos clave: tetas, culo, chocho, polla. Pero después de mucho tiempo siendo un sobón profesional os puedo decir que el arte de tocar cuerpos es bastante más complejo y excitante de lo que parece. Hay caricias en la espalda, cuello, piernas, hombros, brazos y prácticamente en todos los sitios del cuerpo, que consiguen llevar a un nivel de cachondismo muy alto al que las recibe. Cierto es que cada persona es un mundo y que a todos no nos excitan los mismos tocamientos, pero también es cierto que todos tenemos algún sitio donde si nos tocan…perdemos la cabeza.

    Os animo a todos a que le deis la importancia que tienen a las manos, que os paréis a tocaros, a sentiros, a acariciaros y sobre todo a buscar ese recorrido que os vuelva locos.

    Las manos tienen mucho poder y son la parte del cuerpo que mejor manejamos y dominamos. Aprovechemos esto en el terreno sexual y disfrutemos de ellas todo lo posible y esto no son solo «deberes» para vosotros, yo también me incluyo y me invito a mi mismo a evolucionar y seguir perfeccionando mis tocamientos, ya que por ejemplo, cuando practico sexo oral me cuesta bastante tener las manos dando vueltas por el cuerpo y suelo acabar posándolas en un sitio fijo (que también estímulo, aprieto y acaricio, pero de forma estática).

    Dicho todo esto y animandoos a que experimentéis y os hinchéis a tocaros los unos a los otros, quiero dejar claro que esto es totalmente unisex y que por contra de lo que se puede creer (no entiendo porque se cree esto pero siento que es así) a los hombres también nos encanta que nos toquen y no, no hablo de tocarnos la polla y los huevos, cosa obvia, hablo de estimular nuestros pezones, piernas, brazos, pecho, culo, cuello, pies….cualquier zona por la que pasee una mano calentita y decidida es buena para sentir excitación.

    No me lío más, que sobre esto podría estar hablando horas. Lo dicho amig@s, dadle la importancia que se merecen a las manos y ponerlas a trabajar siempre, que tanto vuestra pareja como vosotros mismos lo vais a agradecer y vais a poneros más cachondos que el copón bendito.

    Juanma Vázquez

  • Masajes genitales

    Masajes genitales

    Dar masajes en la polla es una de las cosas que mejor se me da en este mundo, aunque he tenido muchas menos oportunidades de practicar dicho arte de lo que me hubiera gustado. La mayoría de nosotros entendemos el contacto genital como algo necesariamente sexual y excitante, pero precisamente por ser zonas tan erógenas, son ideales para otro tipo de placeres más relajantes y sosegados, y es algo a tener en cuenta en un encuentro íntimo, aunque a muchos les suene raro y les cueste ubicarlo en sus rígidos esquemas corporales y sexuales.

    Para mí es un momento muy especial, de conexión, de transmitir una cierta energía y de ver disfrutar a la otra persona, aunque no sea un contacto con pretensión de orgasmo. Quienes lo han recibido me han contado que es una sensación muy distinta y que, puesto que no es algo que se suela experimentar, a veces, hay que hacer un cierto “esfuerzo” mental por disfrutarlo del todo. Estamos acostumbrados a que cada vez que sentimos algo en la zona genital es para activar el proceso mental del sexo y es importante también aprender a disfrutar de las caricias y manoseos en esta zona como algo relajante y placentero en otro sentido.

    Puede y suele suceder, que en algún momento del masaje se produzcan erecciones involuntarias, por el reflejo del que hablamos, pero normalmente son pasajeras, y los penes vuelven a su estado relajado al poco tiempo; aunque la verdad es que si esto no sucede tampoco pasa nada, el masaje puede seguir de una manera tranquila sin ninguna otra intención con el miembro erecto, y continuar disfrutando los dos de este contacto tan agradable.

    Para facilitar que se disfrute del masaje y cumpla su función de sosiego y tranquilidad, es recomendable practicarlo después del orgasmo, cuando toda la tensión ya ha decaído, lo que, además, es un momento en el que cuerpo está estimulado y receptivo. También es importante dejar un tiempo prudencial después del clímax para que no sea desagradable tanto contacto, puesto que a muchos nos ocurre, que, después del orgasmo, necesitamos un momento de no-contacto porque los genitales están tan llenos de sangre y electricidad aún, tan sensibilizados, que hasta la caricia más leve puede ser desagradable.

    Quizá os estéis preguntando en qué consiste esta técnica del masaje genital, porque en los esquemas aprendidos las pollas solo se tocan para sexualizarlas, pero se puede estimular como cualquier otra parte del cuerpo, con caricias en toda su longitud, presión (suave y al gusto del consumidor) con los dedos en el glande y su alrededor, en la base (es muy placentero ahondar hacia la parte interna), suaves toques en sus alrededores, cogiendo los huevos y “jugando” con ellas cual pelotas antiestrés… las posibilidades son muchas y van surgiendo ideas también observando las reacciones y los que nos cuente el receptor del masaje.

    Para terminar, quiero lamentarme por no haber experimentado esta deliciosa sensación en mis propias carnes (=coño). Por lo que he observado cuando lo hacía, debe ser una sensación muy placentera y me da pena no haberla experimentado a manos de otro; aunque yo me haya acariciado y automasajeado muchas veces, nunca es lo mismo. Que todos podamos decir pronto que hemos recibido un satisfactorio masaje genital y hemos disfrutado haciéndolo.

    Azalí Macías