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  • Entrevista a Sonia Encinas

    Entrevista a Sonia Encinas

    Sonia Encinas  se define como comunicadora, sexóloga y coach de mujeres, pero para quiénes la conocemos es, además, una increíble fuente de empoderamiento, inspiración y admiración. Sonia lleva años dedicada a la comunicación, la sexología y las mujeres de manera independiente, pero con su nueva aventura ha aunado las mejores partes de sí misma para crear un proyecto que cuida y empuja a las mujeres en todas sus vertientes.

    Empezamos fuerte, ¿qué es para ti ser mujer?

    Es magia.

    Como comunicadora, estoy a favor del uso de las etiquetas, ya que necesitamos nombrar las cosas para entenderlas. Yo soy mujer, me siento mujer, vivo como mujer y me relaciono con el mundo como mujer. Ser mujer atraviesa mi cuerpo, mi mente, mis emociones y mi forma de estar en el mundo.

    Ahora bien, «qué es ser mujer» no tiene un significado único, sino tantos como personas hay en el mundo y, si bien yo lo vivo de un modo, respeto profundamente el sentir de cada una.

    Ser mujer para mí es tener una relación de conexión profunda con la naturaleza y la tierra. Es «dar vida» en su significado más amplio (no literalmente, en el sentido de parir hijos, que también), a través de nutrir el mundo, de los cuidados que nuestras ancestras procuraron y nos permiten estar hoy vivas.

    Ser mujer, relacionado con lo anterior, es creatividad (somos creadoras de ideas, de energías, de vida. Ser mujer es conocer mi ciclicidad y reconocer mis cambios hormonales, disfrutar de mi cuerpo y de mi conexión con el mundo en el que vivo de una forma más auténtica, dejándome embriagar y emocionar por la grandeza de lo que nos rodea. Ser mujer es despertar la intuición y vivir una sexualidad rica, profunda y poderosa.

    Ser mujer también es ser combativa, es luchar por construir un mundo mejor junto a otras mujeres fuertes y valientes.

    Podría estar horas hablando de lo que es para mí ser mujer, ¿cómo voy a querer renunciar a esa etiqueta? Mi identidad y mi comprensión de mí misma tienen como pilar fundamental el hecho de «ser mujer».

    Pero como digo, esta es MI FORMA de describir lo que me define a mí como mujer, pero insisto en que cada una debe buscar su propia definición (y a quien le guste la mía se la presto encantada).

    Para seguir con las preguntas potentes, ¿cómo crees que vivimos nuestra sexualidad las mujeres hoy en día? ¿cómo deberíamos vivirla?

    Creo que hoy en día, las personas vivimos nuestra sexualidad desde la desconexión con nuestro cuerpo y nuestra parte espiritual. Vivimos con mucho peso de la mente, con ideas muy marcadas de lo que son las relaciones sexuales según si somos etiquetadas como hombres o mujeres (sin más opciones). Una sexualidad definida por la genitalidad. Si a esto le sumamos, en nuestro caso, la desconexión de nuestra naturaleza femenina ancestral y el silenciar la información que se aloja en nuestro cuerpo, llegamos a vivir una sexualidad muy superficial, limitada, que deja de lado toda la riqueza y belleza del concepto global de la sexualidad (que yo entiendo y trabajo como algo sagrado).

    No me atrevo a decir cómo deberíamos vivirla, pero si aliento a las mujeres a que, en primer lugar, empiecen a entenderla colocándose ellas en el centro. A que piensen y vivan la sexualidad primero para ellas mismas (y con esta ya definida, podremos compartirla de forma más saludable).

    Sexualidad es placer, es emoción, es aparcar lo racional y despertar el saber del cuerpo, es energía, es salud, es comunicación, es conexión con una misma y con el resto, es bienestar, es intuición, creatividad… ¡y muchas más cosas!

     

    Somos muchos los que estamos de acuerdo en que vivimos aún en una sociedad tabuizada y que hace de los temas femeninos algo aún privado, ¿qué medidas podemos tomar en nuestro día a día para dar visibilidad y libertad a este tipo de temas? ¿cómo nos deshacemos de los muchos prejuicios que padecemos?

    Hablando, compartiendo, leyendo… el primer paso para mí es sacar los temas sexuales a la luz y quitarles la condena de la vergüenza. Como digo siempre, la sexualidad forma parte de nuestra vida desde que nacemos, es una parte importante de nosotras mismas.

    Y aquí hago un inciso para que nos entendamos bien. Ojo, sexualidad no es lo mismo que sexo ni sexo es lo mismo que coito. Nuestra sexualidad es mucho más que una práctica sexual compartida. Es una parte de quienes somos, es una forma de relacionarnos con el mundo exterior y también con el interior.

    Por eso empecé a trabajar con mis arquetipos, porque ayudan a trascender el concepto de sexo que nos han enseñado y nos ayuda a visualizarnos como seres importantes llenos de sabiduría, de poder y de energía sexual.

    Las que hemos asistido a tus talleres nos llevamos un aprendizaje muy brutal y precioso, casi catártico, pero, ¿qué has aprendido tú haciendo los talleres?

    Es una pregunta complicada porque podría escribir durante horas y no acabaría de decir todo lo que he aprendido. Con cada taller aprendo cosas nuevas, yo lo facilito, pero me integro en el grupo como una más, así que siempre saco ideas y aprendizajes súper potentes del resto y de mí misma.

    Este taller ha crecido conmigo y yo con él. Fue mi proyecto tras acabar el Máster en Sexología hace años, y se ha transformado a la vez que lo hacía yo. De hecho, he ido incorporando todas las cosas que he ido aprendiendo y pasó de ser un taller de autoplacer de una hora a un taller de sabiduría femenina y crecimiento sexual de 5 horas, donde no solo dedicamos tiempo a la estimulación del placer corporal, sino a conocer nuestro ciclo menstrual, a reflexionar sobre nuestro concepto de sexualidad y a conectar con los 3 arquetipos de mujeres que somos: Mujer Salvaje, Mujer Esencial y Mujer Sexual.

    Es un espacio de verdad maravilloso. Del que siempre salgo tremendamente emocionada y recargada de energía femenina.

    Quizá si tuviera que sacar un aprendizaje, sería que cada una de nosotras somos MUY importantes, que tenemos mucho que aportar y que ofrecer al mundo y que las mujeres somos mágicas (unicornias como digo yo), somos la cosa más bella de este mundo.

    Los cambios y evolución que tu taller ha sufrido desde que empezaste, ¿son un reflejo de tus propios cambios personales?

    Absolutamente. Este taller es una extensión de mí. Como decía antes, ha evolucionado y evoluciona conmigo y está impregnado de mi energía y mi forma de ver el mundo.

    Es mi joya. Muy difícil de explicar con palabras todo lo que significa para mí, pero si vienes y lo vives, lo entiendes.

    ¿Cuán importante es la creación de tribus en este momento? ¿Eres de las que crean tribus?

    Habría que definir qué es tribu para cada una. Pero como idea de grupo que comparte valores, vida y cuidados, la tribu no solo ha sido fundamental para que hoy estemos en este mundo, sino que lo sigue siendo. Somos seres sociales, necesitamos a la manada/tribu para sobrevivir (me da igual si es una pareja, amigas, familia tradicional…). Cada persona crea su propia tribu, que será en la que encuentre hogar, bienestar, seguridad, salud, amor, cuidados, apoyo…

    Yo soy de tribu, sin duda. Loba de manada. No entiendo la vida sin mi entorno.

    ¿Qué crees que aporta la marca “Sonia Encinas”? ¿cómo la definirías?

    Humanidad, ante todo. Sonia Encinas soy yo, y aunque entiendo el concepto (ya que mi trabajo está bajo mi nombre), me cuesta verme como marca.

    Para bien y para mal siempre soy yo. Porque en los días bajos, tristes o de estrés, sigo siendo yo y mi trabajo se ve influido por esto.

    Para bien, mi principal aportación es mi amor y admiración por las mujeres. La pasión e ilusión de haber vivido en mis propias carnes cómo ha cambiado mi vida y yo misma conectando con mi naturaleza femenina, teniéndome en cuenta siempre y colocándome en el centro de mi vida. Todo lo que hago ha pasado primero por mi piel, y por eso lo vivo con tanta intensidad, con la convicción de que podemos vivir mejor, una vida con sentido y magia.

    Tu nuevo proyecto tiene una visión muy holística de la mujer y del coaching, ¿por qué crees que es importante que sea así?

    No concibo que no sea así. En nuestra vida influyen multitud de factores y todos están relacionados y se influyen mutuamente. Si no abrimos la mirada a todo lo que somos, todo lo que vivimos, cómo lo vivimos y en qué contexto, no podemos bajar a la raíz y transformarnos/conectarnos desde allí. Hay que ir a la esencia.

    Para terminar, háblanos de tus próximos proyectos, ¿qué más cosas vamos a disfrutar viendo cómo revolucionas?

    Pues mi mente va a mil. Siempre estoy soñando, imaginando y creando. Pero de todo eso luego aterrizan unas pocas cosas. De momento, lo primerito que va a aterrizar es un precioso taller de sabiduría menstrual (se inaugurará en mayo y de momento solo lo había compartido con las mujeres que están suscritas a mi newsletter).

    Pero de aquí a final de año, habrá novedades 🙂

    Azalí Macías

    Si quieres saber más de Sonia:

    soniaencinas.com

    facebook.com/soniaencinass

    instagram.com/soniaencinass

     

  • Lova VIII

    Lova VIII

    Me gustaría escribir que al día siguiente me levanté estupenda, como las tías de las películas, que se despiertan maquilladas, despeinadas sólo para parecer más sexy y con la sábana tapando exactamente lo que deben, pero la realidad se encargó de hacer lo que mejor sabe hacer: ser sincera y cruel.

    “Me desperté mareada, con dolor de cabeza y ganas de vomitar, intentando ubicar quien me acompañaba en mi cama y con una teta asomando por la sisa de mi camiseta. Pagué el precio de verme en el espejo que tenía en frente para relajarme y descubrir que era Sore quien tenía una pierna por encima de las mías y recordé que ni su borrachera ni su sentido de la responsabilidad le habían permitido dejarme dormir sola.

    Justo cuando pensaba si de verdad merecía la pena seguir respirando y mirando aquella escena tan pintoresca ella se giró dejando sus labios a escasos centímetros de los míos. LOVA volvía a tomar el control y a hacer nula aquella distancia que me separaba de besar a mi mejor amiga

    ¿Debería contar en mi novela todas las veces en las que Sorella había intentado sin éxito que eso pasar? ¿era relevante para la historia contar que mi mejor amiga siempre proponía abiertamente el sexo lésbico como manera de superar los desamores, desengaños o los malos días? Aunque fuera la aparición de LOVA la que había propiciado que aquello pasara poco tenía que ver con su faceta como dominatriz profesional y no quería hacer daño a mi amiga contando las numerosas cobras físicas y emocionales con la que la había castigado a lo largo de los años, aunque formaba parte de mi historia, preferí anteponer el bienestar de quien tanto me había cuidado siempre de forma incondicional.

    “Aquel beso pareció despertarla sólo a medias, sus manos comenzaron a moverse, pero sus ojos permanecían cerrados y sus sabios toqueteos eran tan lentos que empezó a crecer en mí una tensión que nunca había experimentado. Mi desvirgamiento lésbico me descubrió el maravilloso arte de hacerse esperar. Yo tenía en mi lógica sexual aprendida la urgencia y la pasión que los hombres me habían enseñado que era el sexo, pero la primera y única mujer que me folló me descubrió los placeres que se experimentan cuando desaparece la prisa y aparecen otras cosas, cuando la piel se estimula centímetro a centímetro, cuando las manos y las lenguas se confunden en dibujos corporales abstractos, y cuando los orgasmos no tienen marcados un lugar ni un número.”

    También decidí obviar en mi relato la conversación posterior a aquel innovador encuentro sexual, en el que Sore y yo casi no podíamos mirarnos a los ojos después de habernos devorado literalmente con ellos, y que afortunadamente, acabó con un abrazo que fortaleció nuestra amistad. Pero hasta llegar a aquel punto nos dijimos cosas muy hirientes, nos acusamos la una a la otra de violación y me gritó que me follara de una vez a César y dejara de fingir que era una mojigata puesto que la acaba de demostrar que en realidad era una auténtica cerda. Aquella frase fue la que más me marcó, no porque fuera la que más me doliera, sino porque sabía que tenía razón. Tras el abrazo y la despedida de mi amiga cerré una cita para aquella misma noche con el susodicho, puesto que ya había sido un día de estrenos sexuales había que aprovechar el tirón.

    Azalí Macías

  • LOVA VII

    LOVA VII

    “Lo lógico hubiera sido que allí acabara la aventura de Mariángeles como LOVA, cualquiera se hubiera asustado y habría pensado que no era para ella, abandonando su proyecto, pero algo se había desatado en su interior, ahora con más fuerza que nunca; y no podía frenarlo a pesar de la traumática primera experiencia. Los comienzos siempre son duros pensó.”

    Sonaba tan épico, cuadraba tan bien con la imagen que quería proyectar de mí misma que por un momento olvidé que no era más que un eufemismo y casi silencio la verdadera historia. Me costó claudicar y (auto)admitir mis verdaderos recuerdos, pero si de verdad pretendía que esta novela sirviera para algo, era la forma correcta de hacerlo.

    “Se sentía tan culpable y avergonzada que no quería contárselo a nadie. LOVA luchaba por hacer del primer encuentro un simple punto de partida que la sirviera para, además de las ganas, tener un motivo por el que crecerse, pero su parte socializada a la que estaba acostumbrada, sólo quería abrir una botella de vino y pasar un par de días en el sofá devorando las series que fueran necesarias para dejar de pensar en su propia historia. En ese dilema estaba, cuando la siempre oportuna Sorella, llamó al timbre con la confianza que ofrecen años de amistad y confesiones. Ella sólo venía a que la invitara a un café para contarle a Mariángeles la maravillosa polla que acababa de comerse en el hospital donde trabajaba, pero en seguida notó que su amiga necesitaba más de sus orejas que de su boca.”

    Todavía sonrío de medio lado al recordar aquella intuición de Sorella en ese momento. Recuerdo como si fuera ayer cómo paró su historia en seco, dejó su café a medias y me acompañó con el vino para desarmar mis ganas de enmudecer con un simple: “¿a ti que coño te pasa cara acelga?” por supuesto que respondí: “nada Sore” adjuntando una sonrisa falsa que no nos valió ni a ella ni a mí, y por supuesto que terminé contándole todo lo sucedido bajo su amenaza de muerte.

    Pensé que iba a decirme que estaba loca y que, como siempre, andaba metiéndome en tonterías. Pensé que reafirmaría mis ganas de dejarlo todo en un pequeño tonteo con el mundo de la dominación. Pensé que mi mejor amiga sacaría su lado protector y me ayudaría a pasar esto con helado y alejándome de todo aquello; pero lo que hizo fue decirme que conocía a la persona adecuada para que pudiera seguir practicando sin peligro:

    • Joder Mari, se supone que tú eres la mojigata de esta relación, la que se asombra de mi libertinaje, pero acabas de adelantarme por la derecha haciendo que te quiera aún más de lo que ya lo hacía hasta ahora. Conozco al tío perfecto para que ese gilipollas de Matías no sea más que el borrador de tu gran aventura como dominatriz.
    • Te lo agradezco Sore, pero…
    • ¡Cállate! Y sírveme más vino. Hace un par de semanas me follé a uno de mis residentes
    • ¿Otro? ¿No aprendiste la última vez los problemas que te da acostarte con gente del hospital?
    • Ese no es el tema bonita, y que sepas que estoy viendo tus ganas de cambiar de tema y no lo vas a conseguir, además pasó tanto tiempo allí que ¿qué otras opciones tengo?
    • ¿Tinder?
    • Voy a hacer como que no te he escuchado mencionarlo. El tema es que el chico del que te hablaba me pidió que le atara a la cama, que le pellizcara los pezones y que si podía ser mi esclavo sexual. Por supuesto, yo sólo accedí a las dos primeras, pero puede que tú puedas ser el genio de la lámpara que conceda su tercer deseo.
    • Odio cuando te pones metafórica. Además, que tú le gustes no quiere decir que quiera que yo le domine, puede que…
    • ¿No habías dejado de ser una sosa estrecha? Te paso su número, habláis y vas viendo cómo se desarrollan las cosas. Vuelvo a tener el vaso vacío amiga, y creo que las dos vamos a necesitar que esté lleno

    Sore, LOVA y mi estado ebrio terminaron escribiendo al tal César a altas horas de la madrugada (o quizá aún era de día, pero con una borrachera digna de las 3 de la mañana) un Whatsapp lleno de errores de escritura y de propuestas indecentes que terminó por dar un resultado mucho más satisfactorio de lo que yo pensaba que merecía.

    Azalí Macías

  • LOVA VI

    LOVA VI

    “Tener una amiga dueña de un sex shop le había facilitado muchas de sus decisiones, aunque fue todo un calvario contarle la historia y responder a todas las preguntas de Giorgia, había conseguido un outfit bastante coherente y cómodo a la vez, y toda una serie de complementos y juguetes que no tenía ni idea de cómo ni cuándo utilizar, pero que le hacían sentirse poderosa y guapa.

    Y allí estaba ella, con todo preparado 15 minutos antes de la hora de la cita mirándose en el espejo y planteándose de nuevo si aquello era una buena idea; menos mal que la impaciencia de Matías rompió sus pensamientos y dudas adelantándose a la hora acordada.

    Desde el principio notó que no la miraba como un verdadero sumiso, había algo de reto en sus ojos por eso antes de dejarle pasar le obligó a arrodillarse y le puso una de esas cadenas que no sabía para lo que servían al cuello: no puedes desobedecer mis órdenes llegando a la hora que quieras, le dijo y pensó en darle una bofetada, pero no se atrevió, aquella cadena le pareció suficiente como para doblegarle.

    Sentía que estaba controlando la situación, que, pese a su inexperiencia, su disfraz cubría su cara y sus miedos y que al final, aquello hasta podría ser más sincero de lo que pensaba, después de tanto tiempo fantaseando delante de un papel algo parpadeaba en su interior. Justo en ese momento, Matías se levantó y con un rápido movimiento logró inmovilizarla los dos brazos en la espalda. ¿Qué era aquello? ¿no se supone que si un sumisa paga por una dominatriz es para que le someta? ¿sería quizá un reto para ver si era capaz de dominarle de verdad? Pero ninguna de las estrategias sirvió para liberarse de él, ni los gritos, ni las órdenes, ni si quiera las súplicas. Al final comprendió que Matías solo quería una mujer fuerte a la que doblegar porque era mucho más excitante que hacerlo con las débiles, o eso fue lo que lo que dijo con la rodilla en su nuca, prefería creerle que pensar en algún tipo de venganza personal”

    ¡Vaya! Aquello era mucho más apasionante leído desde fuera, si no me hubiera pasado a mi estaría compadeciéndome de esa pobre chica ridículamente llena de cuero y cadenas inmovilizada contra el suelo en su primer intento de ser alguien; pero sé que aquello no fue una humillación por mucho que lo pareciera, sino un auténtico revulsivo para que me dejara de tonterías y tuviera más ganas de dominar que nunca.

    Cierto es que Matías consiguió salirse con la suya: penetrarme tal y como deseaba hacerlo, pero sólo porque mi estrategia mudó a la indiferencia y le dejé hacer para terminar lo antes posible aquel primer encuentro tan sorprendente y edificante. Quizá él había ganado la batalla de mi coño, pero había perdido la de mi orgullo y eso era mucho más peligroso.

    A modo de venganza rebelé su identidad y sus prácticas en mi blog a la mañana siguiente, asegurándome de que nadie más volvería a hacerse una idea equivocada sobre él y enviando por casualidad un link en el que se podían ver primeros planos de su pequeña y ridícula polla llena de pelo (cortesía de mi móvil en constante grabación gracias a los sabios consejos de Giroga). Quizá fuera solo una chiquillada que no vengaba la humillación y la violación de la noche anterior, pero me dejaba la sensación de haber hecho algo al respecto y me ayudaba a seguir adelante, puede que sin estos pequeños actos de rebeldía jamás hubiera conocido a César.

    Azalí Macías

  • LOVA V

    LOVA V

    “Y allí tirada en el suelo decidió que jamás volvería a estar por debajo de un hombre. Era paradójico que lo hubiera decidido en aquella posición, pero muchas veces hay que tocar fondo para rebotar y remontar

    ¿Me entendería la gente? ¿Comprenderían que con cuanta mayor fuerza caes más potente es el rebote? Como con el resto de historias, lo más importante no era que lo entendiera la gente, eso sólo era el medio para entenderme yo misma, aun así, nunca estaba segura de estar haciéndolo bien, supongo que es el proceso normal que hay que seguir para escribir una novela, especialmente cuando es autobiográfica.

    Lo que nunca iba a entender la gente es cómo había llegado al suelo a consecuencia de mi lista de pros y contras si no se lo contaba, así que me tocaba bajar a lo más sórdido de mí misma y contar aquella primera vez de LOVA tomando el control.

    “Después de intentar hacerme trampas una y otra vez, haciendo valer toda mi inteligencia, al final tuve que rendirme contra mí misma y admitir que habían ganados los PROS, tenía que ser consecuente y aceptar alguna de las peticiones de cita/negocio de las muchas que tenía en mi web de microrrelatos. Como ya tenía bajas las defensas de Mariángeles, decidí evitarme el rifirrafe y dejar que LOVA eligiera al afortunado, total ya sabía que sería Matías, aquel amor platónico del instituto que había resultado ser un adulto muy interesado en que LOVA le doblegara.

    Medio autómata encendí el ordenador y envié un email a la dirección que Matías había dejado en unos de los microrrelatos más violentos:

    De: LOVA

    Para: Matías

    Asunto: Desde ahora mando yo

    Mañana es tu día de suerte, tenemos una cita y acabas de perder tu capacidad para decidir qué será de ti y de mí. Estás entrando en el reino de LOVA y mañana a las 20.00 se hará físico en el Hotel Torre.

    Mis honorarios son de 300€ en efectivo por toda la noche.

                    LOVA…

     

    ¡Joder! Había sido demasiado fácil escribirlo, quizá porque no había pensado en la cantidad de cosas complicadas que se me habían puesto delante al hacerlo: ¿y yo qué me pongo? ¿cómo se supone que tengo que actuar? ¿cuándo y cómo le cobro? ¿será mucho o poco? ¿qué espera de mí? ¿hasta qué hora durará el encuentro? De nuevo Mariángeles era incapaz de gestionar las decisiones de LOVA, por eso me obligué a que ella tomara las riendas de nuevo, me preparé un baño caliente y me masturbé pensando en la cantidad de fantasías que cumpliría al día siguiente.

    Azalí Macías

  • LOVA II

    LOVA II

    “LOVA era alegre, pero también terriblemente taciturna; reflexiva, pero con grandes momentos de arrojo y locura; era tierna, pero podía partirte la cara si la situación lo merecía; pero sobre todo LOVA era una dominatriz de renombre que, sin embargo, era el alter ego de María de los Ángeles Gutiérrez, una chica virginal que ejercía de secretaria en una empresa de tratamiento de residuos (también cuando empezó su aventura de dominatriz pensó que trataría con residuos, aunque se equivocó).”

    Leyendo aquel párrafo desde la lejanía que me daba la tercera persona decidí que la única palabra que podría utilizar para continuar mi novela era: contradictoria. Desde que LOVA apareció en mi vida todo se puso tremendamente interesante y divertido, de esa forma que sólo las contradicciones consiguen complicarte la vida.

    Las paradojas e ironías formaban parte de lo que era, ya no sólo como LOVA, también con Mariángeles, y sobre todo, en la conjunción de ambas en un mismo cuerpo que sufría las consecuencias de este desdoblamiento. Que corría de aquí para allá tratando de cumplir con las obligaciones de ambas facetas, perdiendo horas de sueño, pero ganando en momentos de clímax.

    Estaba desesperada repasando aquel maravilloso enredo que quería desenmarañar para poder contarlo de una forma inteligible cuando pensé ¡mierda Mariángeles (mi yo profundo conservaba el nombre que me dio mi madre)! Empieza por lo sencillo, explica el porqué del nombre, y luego ya las historias vendrán solas. Parecía un afrenta fácil, pero acabó por ser todo un autoanálisis freudiano de porqué había elegido aquel nombre que se había convertido, además, en el único tatuaje que marcó mi piel. Hasta entonces no me había parado a pensar en la cantidad de cosas que aquella palabra representaba de manera inconsciente para mí, o quizá, me estaba poniendo neurótica otra vez, pero mi novela no podía continuar sin incluir toda esta reflexión:

    “No era casualidad que LOVA fuera una especie de error ortográfico, dentro de ella, aullaba esa loba que toda mujer deja ver más o menos dependiendo de la fuerza y las necesidades de las circunstancias, y en su caso, llevaba tanto tiempo con el bozal puesto que cuando se liberó lo hizo así con mayúsculas, desatando toda la energía que ella misma había tratado de silenciar durante años. Pero también su nombre entrañaba una contradicción, como toda ella, LOVA era una aproximación fonética (algo cutre y negrata) a lover en inglés; y es que, al fin y al cabo, dentro de todo este desparpajo y ostentación de seguridad quedaban resquicios de la “ternura” de Mariángeles que ponía toques de “amor” en todo lo que hacía. Las contradicciones podían leerse incluso en una simple palabra de cuatro letras.”

    Azalí Macías