Etiqueta: esquemas

  • Sexo guionizado

    Sexo guionizado

    ¿No estáis cansados del manido esquema sexual que nos han vendido como “normal”? ¿no estáis agotados de: besos, magreos, algún tipo de sexo oral y penetración hasta el final marcado por el orgasmo masculino? Yo desde luego estoy cansada de verlo y de practicarlo siempre en este orden.

    El porno ha contribuido mucho a meternos en la cabeza que el sexo tiene un guion, y todos hemos sucumbido un poco a aceptarlo, pero, me parece indispensable reflexionar sobre ello y deshacernos de estas imposiciones. Hasta cuando simplemente busco ver porno para masturbarme, esta repetida sucesión se me hace monótona y poco excitante.

    Es cierto, que a veces, practicarla, da buenos resultados, no estoy diciendo que sea una mala secuencia o que haya que evitarla a toda costa, lo que quiero decir es que es tediosa si es la única opción. Desde mi punto de vista y la particularidad de mis gustos, los encuentros sexuales siempre mejoran cuanta más libertad se instaura en los cuerpos. Me parecen auténticamente deliciosos esos polvos en los que la penetración no es el final del recorrido, si no una de las muchas posibilidades: frenar el coito para deleitarnos con una sesión de besos, que el orgasmo masculino sea producto del sexo oral y sirva para que tu amante te masturbe con más ganas una vez que os habéis tragado a medias su leche, o la satisfacción de un encuentro sexual totalmente pleno sin que su polla se haya alojado en tus orificios vaginal o anal, por mucho que os sorprenda SE PUEDE HACER y no se echa nada de menos.

    En general, me parece que, en nuestra sociedad, vivimos en una época sexual totalmente constreñida y polarizada en muchos sentidos. Distinguimos entre lo que se debe y lo que no se debe hacer, entre que se puede hacer antes y después de la penetración; incluso he escuchado discursos entre las prácticas sexuales adecuadas en una relación con y sin compromiso. ¿A vosotros también os parece tan tremendamente absurdo y asfixiante como a mí?

    Estamos coitocentrados, condicionados por los orgasmos masculinos, obsesionados con una simultaneidad de orgasmos que no aporta nuevas cuotas de placer, traumados por que el orgasmo sea el único objetivo (no siempre de ambas partes), constreñidos por un ideal indeseable y coartando nuestras posibilidades sexuales tanto en personas como en prácticas. Podría seguir alargando el análisis, pero lo que realmente es efectivo es que cada uno de nosotros reflexionemos sobre nuestros propios esquemas.

    ¿Te planteas un polvo sin penetración? ¿te planteas mantener encuentros sexuales con otro tipo de personas? ¿te planteas empezar algún día por el “final”? ¿te planteas follar con alguien sin que os toquéis en ningún momento? ¿te planteas un polvo placentero sin orgasmos? ¿te planteas introducir nuevos actores (animados o no)? ¿te planteas algo sobre tu sexualidad? Si has respondido que no a todas las preguntas anteriores, especialmente a la última, te invito a que reflexiones ¿por qué? Y qué te estas perdiendo.

    Dejemos de acatar las órdenes del director, improvisemos una nueva escena, una nueva postura, una nueva práctica, una nueva secuencia de pasos… dejémonos llevar por esa parte animal con la que el sexo nos conecta, dejemos que se desplieguen nuestras alas por muy atrofiadas que estén por haber estado atadas por la sociedad todos estos años, dejemos que sean nuestros cuerpos los que se comuniquen y marquen las pautas aun cuando nos sorprendan, diría más, especialmente cuando nos sorprendan.

    Azalí Macías

    Juanma Vázquez suscribe cada palabra

  • El reto de volver a empezar

    El reto de volver a empezar

    ¿Nunca habéis tenido un flashback sexual inesperado? A mí me pasa mucho, a veces con cosas que están en lo más profundo de mi inconsciente, y ayer me pasó con algo que me hizo reflexionar.

    Mientras paseaba de vuelta a casa, mi mente decidió noquearme con una imagen preciosa de mis primeros encuentros sexuales. De pronto, me vi a mí misma a horcajadas encima de mi primer novio, haciéndole una paja con los labios vaginales. Es decir, yo me subía encima de él y colocaba su polla justo entre mis labios, y moviéndome adelante y atrás conseguía orgasmos increíbles para ambos. Para mí porque su polla me rozaba la entrada a la vagina y su glande el clítoris, además con la intensidad y ritmo que yo quería, es una sensación deliciosa y completa. Para él, porque mis labios y mi flujo envolvían su polla y se la frotaba de arriba a abajo con tan delicada parte, además de que podía sentir mis contracciones vaginales al correrme a lo largo y ancho de su polla. No me digáis que no es maravilloso ¡nos encantaba!.

    Así, shockeada, sin ser capaz de dar el siguiente pasó pensé: ya no hago estas cosas, ya no me hacen estas cosas. Cuando empiezas a adentrarte en el mundo del sexo todo son descubrimientos, pruebas, experimentos… Aunque es cierto que unos salen mejor que otros, siempre es apasionante. Cuando todavía no estás lo suficientemente empapada de los esquemas sociales y aún no has sucumbido a rutinas y costumbres, tu mente no tiene límites.

    Al comparar esto con mis prácticas sexuales actuales (las que considero abiertas y variadas), he descubierto que he perdido mucho de aquello. Ahora, digamos que tengo una ruleta de posibilidades en la cabeza que se van intercalando y haciendo aparición dependiendo del momento y las ganas, pero han dejado de entrar ítems, se ha perdido la magia de experimentar con cuerpos y sensaciones.

    Ante tal situación, me he propuesto un reto, recuperar un poco del espíritu de aquella adolescente que no ponía diques al sexo. Quiero volver a dejarme llevar de tal manera que no sepa lo que va a pasar, ni lo siguiente que voy a hacer, da igual que salga mal, se prueba otra cosa, es lo divertido de esto. La práctica y la seguridad están genial a la hora de follar, pero si soy capaz de combinarlas con la libertad profunda de “yo sexual” creo que puede ser ÍNCREIBLE.

    Por supuesto, os mantendré informados, y estaré encantada de que os unáis a mí en esta divertida aventura de la experimentación sexual sin complejos ni corsés.

    Azalí Macías