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  • Entrevistas sobre sexualidad y embarazo

    Entrevistas sobre sexualidad y embarazo

    Hemos enviado una pequeña entrevista sobre sexualidad y embarazo a mujeres que han estado embarazadas alguna vez, para comprobar si sigue siendo un tema tabú y para crear un pequeño núcleo de información que ayude a dar visibilidad y normalizar este tema. Estas son las respuestas que nos han enviado estas mujeres tan valientes y naturales.

    Desde mi punto de vista, son absolutamente necesarias y deliciosas. He aprendido mucho entrevistándolas, y he sacado algunas conclusiones:

    • Las mujeres están muy dispuestas a hablar sobre su sexualidad durante la gestación, mucho más de lo que podría esperar y de una forma muy sana.
    • Cada una es un mundo, no hay ningún embarazo igual y, por lo tanto, cada una vive y cuenta su experiencia de una manera particular, lo que es muy enriquecedor.
    • Much@s no han entendido todavía que el embarazo es una parte muy íntima de la sexualidad. El temido tabú del incesto hace que muchas mujeres no hayan desligado erotismo y sexualidad y no hayan disfrutado de esta experiencia de ese modo.
    • Es crucial, que empecemos a generar círculos de información y apoyo entre mujeres para que el embarazo sea algo aún más enriquecedor.

    Que disfrutéis leyéndolas.

    1. ¿A que altura del embarazo la situación influye en la vida sexual?

    Pues la decadencia fue a partir del 7 mes. A mí me pasó q al principio era una euforia, estaba encantada me apetecía siempre. Después menos y ya a partir del 7 mes menos aún. El caso es q yo tuve el problema de la falsa ciática por lo q influía y mucho. Me dolía bastante.

    A que altura del embarazo, pues dependiendo del embarazo que tengas. Los míos fueron muy buenos, sin vómitos ni malestares en los primeros meses, por lo que todo fue normal hasta… supongo que el 7 u 8 mes que ya te pesa la tripa, te hinchas… y por lo general estas más cansada para todo, aparte que lo sientes más y se hace incómodo.

    Hacía el final, último semestre.

    Cuando se está de 8 meses.

    En mi caso influyó casi al principio, a partir del segundo mes el sangrado post coito nos asustó bastante. Luego la pesadez mía también influyó.

    1. ¿Es una cuestión física, psicológica o emocional?

    Más bien una mezcla. Cuanto más pasa tu cuerpo cambia y más pesas, pero también es psicológica, crees que estas más gorda que no atraes a tu pareja, que ya no eres sexy.

    Es una mezcla de las tres cuestiones, creo que no se puede elegir una. Física porque es incómodo porque te ahogas con la tripa, aguantas menos… psicológica porque involuntariamente empiezas con el modo mamá, al menos en mi caso, y me daba la impresión de que ya siendo el bebe grande y con poco espacio le haría daño o molestaría, y emocional porque ya solo me centraba en cómo estaba yo y mi hijo, y egoístamente no sentía nada más.

    Física.

    Es físico, te cuesta respirar, y se hace tedioso, no es por falta de ganas.

    A parte del tema físico, el aspecto psicológico nos cortaba mucho sobre todo a él al final del embarazo, el pensar que podía hacernos daño a mí o a los bebés.

    1. ¿Cómo influyen los cambios hormonales en la libido? ¿y los físicos?

    Lo q te decía los primeros dos trimestres muy alterada, sexualmente activa. Después un poco más pesada y más agotada así que todo influye.

    Los cambios hormonales, ¡la activan!  Lo dicho, como yo estaba activa y bien, tenía más ganas. Hasta el final.

    Mucho. Estás más cansada y te sientes menos guapa.

    En mi caso no me influyo para mal, creo que las ganas eran las mismas, el problema era que mi cabeza quería una cosa y mi cuerpo decía que parase.

    A mí no me influyeron durante el embarazo, al menos yo no noté cambio ni aumento, ni disminución de libido.

    1. ¿Crees que hay suficiente información sobre este tema?

    No y debería hay muchas falsas creencias, aunque sí te digo que mis contracciones empezaron después de hacer el amor.

    Si hay información suficiente, con las clases preparto, la matrona, foros en internet… revistas también, pero a mí me gustaban menos porque solo enseñan la parte idílica y bonita del embarazo. No son realistas.

    No, no se habla y hay mucho miedo por perder el bebé.

    No lo creo, aunque parezca que no, y pienso que aun estando en el siglo XXI, sigue siendo bastante tema tabú.

    Yo creo que sí.

    1. ¿La información que has encontrado ha sido a través de amigas y familiares?

    A través de internet.

    La información de amigas y familiares no me sirvió de nada. Son experiencias, y por lo tanto personales, y muchas vienen seguidas de… ay, ¿estas vomitando? ¡Pues eso es que va a ser niña! Anda si tienes la tripa a lo ancho (suponiendo que yo entendía a que se refería) y esos comentarios no me fueron naaada útiles en el embarazo. El peor, ¡que sea una horita corta! Aparte que cualquier comentario, consejo, etc, te lía más, sobre todo si eres primeriza. Por ello los evitaba.

    Amigas.

    La verdad es que no he buscado información de nada, iba escuchando las señales de mi cuerpo.

    No, aunque se habla del tema, pero yo siempre he confiado en opiniones del médico o matrona.

    1. ¿Hay alguna ventaja sexual en el embarazo?

    Lubricas mucho para evitar infecciones y eso viene genial. Además, descubres otras cuestiones y hasta posturas.

    Si, hay una ventaja. Lo sientes mas todo. Las sensaciones son más intensas, más despiertas, y todo tu cuerpo está más receptivo. Aparte que normalmente la pareja suele ser también más lento y cuidadoso, pensando que le puede hacer daño al bebé. En el embarazo por lo general siempre importas más tu 🙂

    Estás más sensual.

    Ventaja sexual… podría ser que da bastante morbo el pensarlo simplemente, ventaja como tal… no sabría decirte.

    Ventajas creo que pocas jeje.

    1. ¿Qué te hizo falta que te contaran y que nadie lo hizo?

    Me hubiera gustado que fueran más realistas con el dolor de las p….. contracciones. No sé porque la gente tiende a decirte que no es para tanto, que no es como en las películas… pues yo si las noté, todas y cada una de ellas, y eso que terminé en cesárea ¡en los 2!

    ¿Sobre el sexo en él embarazo? Ninguno, para mí no fue un impedimento para disfrutarlo.

    Del embarazo alguna cosa, del tema sexual creo que nada mi forma de pensar y de verlo desde siempre creo que ha hecho que sea bastante abierta de mente y no considero que me haya faltado información, aunque si me hubieran contado más bienvenido era por supuesto.

    No sabe/no contesta.

    1. ¿Qué le contarías a alguien que se acaba de quedar embarazada?

    Lo dicho. El embarazo en si no es bonito. Te sientes fea, se te cae el pelo, te pongas lo que te pongas nunca te sientes a gusto, aunque tus facciones y tu piel mejore y se redondee por el embarazo. El parto y el preparto duele, mucho. Lo mejor es prepararse a no tener falsas expectativas, las que nos inculca la sociedad, y solo llevarlo como mejor se pueda, y cualquier duda, a los profesionales.

    Que disfrutará igual que estaba haciendo.

    Que lo disfrute al máximo porque es lo mejor del mundo, tanto a nivel pareja, como a nivel propio.

    ¿Sobre sexo? Que mientras vaya todo bien, y le apetezca no se corte.

    9.Después del parto, ¿qué consecuencias has tenido? Físicas, emocionales, psicológicas, médicas.

    Como mi embarazo partió de un sobrepeso importante, físicamente mi cuerpo no se ha recuperado. Mi tripa y mis tetas cuelgan, mí piel no es lo que era… pero bueno, supongo que si me hubiera quedado embarazada en buen peso y forma física tendría menos de que quejarme jeje. Lo bueno es que yo no he tenido problemas de incontinencia, ni he notado diferencias en los músculos vaginales ni nada de eso.

    Pues que yo recuerde ninguna.

    Física me veía de culo sinceramente, me quedé con 27kg extra y parecía una mole, emocionales es un altibajo, super feliz de tener a mi niña entre mis brazos y momentos de decir no sé que hacer y me veo sola con un bebe indefenso, psicológicas no he tenido mucho cambio porque siempre he sido fuerte y aunque haya tenido momentos malos me he dicho que saldría por mí misma y así lo he hecho y médicas ninguna por suerte aunque fue una cesárea me recupere de ello muy bien y no he tenido más problema que el quitar las grapas en su día y ya.

    Físicas: hipotonia abdominal, que básicamente es que tengo la barriga blandurria después del embarazo, que si hubiera hecho ejercicio especifico antes, durante y después no la tendría. Estamos en ello. Psicológicas: durante alguna temporada, por lo anterior, no me sentía bien con mi cuerpo. Cosa que en el embarazo no pensaba, me veía estupenda con mi barrigón.

    1. ¿Crees que tu vida sexual será igual ahora que tienes un@ hij@?

    ¡No! Definitivamente no.… pero porque incluso en el acto, estas atenta a si lloran, si les pasa algo, si te escuchan… y si te vas a un hotel te da igual, porque igualmente no desconectas y tu mente esta con ellos en gran parte del tiempo.

    Es más complicado encontrar el momento porque hay una personita más en la vida de pareja, pero no tiene porque ser peor. Es distinta. Incluso a veces más divertida buscando momentos para estar a solas.

    ¡Pido ayuda para tener una vida sexual plena, la niña no nos deja, nos desesperamos y al final nos dormimos a la par que ella, quiero follar y no puedo! La vida sexual es lo que más me ha cambiado cuando podemos estamos reventados y cuando queremos la niña no nos deja…

    No está siendo igual, el cansancio, la atención constante a los niños, el colecho… limita mucho la vida sexual. Por lo menos a mí, prefiero descansar a follar. Pero hay que buscar huecos, si no, se resiente y mucho la pareja. No se puede estar siempre poniendo excusas, ni con «uno rapidito que estoy cansada».

    Azalí Macías

  • Respondiendo a mis preguntas

    Respondiendo a mis preguntas

    Amig@s guarreras, hoy quiero hablaros de algo que no se muy bien ni cómo presentar. Para empezar creo que debo decir que soy heterosexual, hasta aquí creeréis que os voy a contar algún rollo patatero de machito. Pero nada más lejos. Lo que os quiero contar hoy es una cosa curiosa que me ocurre. Aún siendo un hombre que no siente atracción por las personas de su mismo género, valoro muy y mucho la belleza de los hombres. Sé que esto no tiene nada de especial, pero lo que creo que si lo tiene es que dentro de esos cánones de belleza que yo tengo en mi mente, tengo un claro estereotipo del tío que a mi me gusta. Y aqui es donde viene mi extraño conflicto, porque si, he dicho correctamente que me gusta, porque me parece atractivo y morboso en mi mente, pero por otro lado no siento ningún tipo de atracción sexual hacia alguien que posea las cualidades con las que imagino a un hombre sexy (muy a mi pesar).

    Aquí es donde yo analizo la situación y pienso, ¿Por qué si tengo claramente unos cánones de lo que yo considero belleza en un hombre, le encuentro el morbo  y me parece atractivo, no siento deseo ni atracción por ello?.

    Las posibles respuestas que he barajado después de reflexionar son estas:

    – Puede que la educación heterosexual que se nos impone me tenga limitado y no me deje (aunque sea de forma inconsciente) abrirme a sentir cosas por gente de mi mismo género.

    – Puede que simplemente encuentre la belleza y el morbo en un tipo de hombres porque soy abierto y muy empático y poniéndome en la piel de alguien que le gusten los hombres, tengo mis opiniones.

    Muchos pensareis que la segunda solo la escribo para escapar de la primera, ya que aceptar que podría sentir atracción sexual y deseo por un hombre si hubiera sido educado de otra manera es tener que ponerse a luchar para deshacer todo eso y abrirse definitivamente. Pero sinceramente y después de analizar todo bastante, creo que la sociedad, la educación y todo lo demás, poco o nada tienen que ver en todo esto (en mi caso por supuesto). Mi educación ha sido libre, sexualmente hablando, con pocos prejuicios y sin ningún tipo de presión hacia que debía sentir, decir, hacer o pensar y dentro de que la sociedad y el que dirán siempre nos influye aunque no queramos, soy una persona al que le suda bastante los huevos lo que digan los demás. Simplemente creo que no tengo esa suerte de sentir atracción por los hombres, pero que dentro de esa limitación, soy un tío que siempre le da al coco y que analiza y empatiza y esto lo que hace es que tenga un criterio propio y le de un valor estético a muchas cosas en un hombre. No sentirse atraído sexualmente por algo no quiere decir que no se le pueda encontrar el morbo, el atractivo, la belleza o la sensualidad y creer que si se lo encuentras tienes que ser obligatoriamente bisexual u homosexual es tener la mente más cerrada que el chichi de una monja.

    Con toda esta chapa que os he contado no quiero otra cosa que animaros a que exploréis vuestra sexualidad y analicéis el por qué de vuestras cosas.

    Sé que hubiera sido la ostia que os hubiera dicho que analizando me he dado cuenta de que soy bisexual y que estaba reprimido, pero por desgracia no ha sido ese el caso. Lo que si ha sido es que después de analizarme, hacerme preguntas y plantearme las cosas, he sacado conclusiones y me he conocido más a mi mismo.

    De eso trata este artículo, de que os entendáis a vosotros mismos y sepáis porque sucede cada cosa o porque no sucede y una vez lo sepáis seréis más libres para vivir abiertamente vuestra sexualidad

     

    Imagen: destinacigdem

    juanma Vázquez

  • Todos somos cíclicos

    Todos somos cíclicos

    TODOS SOMOS CÍCLICOS, así, con mayúsculas. Todos tenemos fases hormonales, más o menos marcadas, que hacen que nos sintamos más cansados, más eufóricos, más sociales o con más ganas de matar gente. Y estoy utilizando el masculino inclusivo a posta, a pesar de no tener evidencias físicas exteriores, también los hombres son tan “inestables” como las mujeres en este sentido. Aunque los ciclos masculinos son algo más largos (no demasiado), son igual de marcados y con similares consecuencias (excepto el sangrado menstrual).

    Pero, ¿cuántos de nosotros somos capaces de reconocer estas fases? ¿sabes cuánto dura tu ciclo? ¿sabes qué sucede en tu cuerpo y tu ánimo en cada una de las fases? Para la mayoría de la gente la respuesta a estas preguntas es NO, y como yo era una de ellas, decidí solucionarlo (gracias personilla por tan maravilloso regalo).

    Llevo un mes rellenando un maravilloso ciclograma diseñado por Lola Vendetta en el que a diario he apuntado:

    • La fecha
    • El porcentaje de luna visible
    • Mi estado de ánimo con un emoticono
    • Cómo era mi menstruación o mi flujo
    • Cómo me sentía ese día

    Antes si quiera de analizar los resultados ya tengo conclusiones que sacar.

    La primera es que tener que completarlo a diario me ha dado la oportunidad de pararme a reflexionar sobre mí misma al menos un par de minutos al día. Parece algo nimio, pero ha resultado ser determinante. Antes de embarcarme en este apasionante viaje, ni si quiera sacaba esos dos minutos diarios para dedicármelos a mí, a reflexionar sobre cómo me sentía ese día, y, sobre todo, sin buscarle un porqué. En el ciclograma no apuntas: estoy enfadada con mi jefe por haberme cargado de trabajo, apuntas: estoy cabreada e impotente.

    La siguiente conclusión es consecuencia directa de la anterior, he dejado de buscar excusas para cómo me sentía. Simplemente hay días en los que no me apetece aguantar a nadie, otros en los que la gente me parece un regalo divino y otros en los que me molesta hasta respirar. No digo que lo que acontezca cada día no tenga influencia en tus estados anímicos, pero es cierto, que en algunas ocasiones, son un a priori que condiciona en menor o mayor grado cómo te enfrentas a lo que suceda. Ante un mismo hecho, reacciono de forma muy diferente a consecuencia de mi estado cíclico.

    De todo lo anterior, no me queda otra que aceptar que conocer estos ciclos me ayuda, y mucho, a ser consciente de mis propios cambios. Jamás había observado con tanta atención mi flujo, por lo que no me había dado cuenta de los cambios de textura, color y fluidez que experimenta. Tampoco era consciente de lo que mi cuerpo me estaba solicitando: estar sola, llorar con una amiga, caminar, hibernar un par de días… siempre he seguido con mi vida y mis “obligaciones” pero nunca priorizando lo que yo misma me reclamaba.

    Por todas estas buenísimas razones, os animo a que TODOS y TODAS, empecéis el vuestro propio. Porque es un ejercicio de conocimiento personal BRUTAL y, porque si alguien se anima a compartirlo, puede ser muy interesante ver en lo que coincidimos y divergimos cada uno. Dicho esto, aquí van las conclusiones de lo que he escrito este último mes:

    Se distinguen más claramente de lo que yo esperaba 4 fases muy diferenciadas:

    • Semana menstruando: me siento equilibrada y conectada conmigo misma. Esto quizá tiene que ver con el hecho de que me hayo en pleno proceso de reconciliación con mi regla, que os contaré en otro artículo.
    • Siguiente semana: es un momento de altibajos, a ratos estoy sensible y muy cansada, aunque tengo momentos de euforia. Son unos días en los que no me encuentro a mí misma.
    • Tercera semana: se alarga un poco más de los 7 días, incluso cuando ovulo me siento feliz y tranquila. Me apetece estar con gente y disfrutar de ellos.
    • Última semana: estoy triste, me siento mal y no me apetece estar con gente. Evidentemente relacionado con el síndrome premenstrual, no me encuentro bien ni física ni emocionalmente, por lo que no me apetece ver a nadie, si no estar sola y tranquila.

    Existe un paso más en esta reflexión: hacerla la comparación de varios meses. Analizar si en otros ciclos coinciden estados de ánimo, físicos y del flujo en los días. Medir lo que se prolongan en el tiempo y si siempre es igual. Comprobar si el momento lunar implica siempre los mismos estados. Y en general, tener una perspectiva temporal de varios ciclos para conocerlos realmente, descartando puntualidades y excepcionalidades.

    Me gustaría acabar como empecé: SOMOS CÍCLICOS y es importante y precioso conocernos de esta manera.

    Azalí Macías

  • Pelillos a lamer

    Pelillos a lamer

    Amig@s guarreras, hoy os vengo a hablar de los pelos en el cuerpo y la importancia tan extraña que se nos obliga a darle en el terreno sexual.

    Ante todo quiero decir que yo antes tenía cierta fijación o predilección por algunos tipos de depilados íntimos que me parecían más atractivos o suculentos, y precisamente por haber pasado por esa etapa y haberla superado, es por lo que puedo traeros este artículo sabiendo de lo que hablo.

    En estos tiempos que corren, el bello en el cuerpo está muy mal visto y es la sociedad con sus estúpidos prejuicios la que nos hace creer esta mierda. La sociedad y los medios, que con su publicidad agresiva nos mete en la cabeza que por ejemplo, ir a la piscina sin haberse depilado es casi un sacrilegio.

    Según nos han dicho, no depilarse es ser un guarro o un descuidado, no hay otra opción. No hay puerta abierta a que simplemente te la sude tener pelos o no quieras ser esclavo de tener que quitártelos cada vez que te crecen. Es ser un guarro y un asqueroso. Pero ojo, es muy curioso, porque no todos lo somos si no nos depilamos, los hombres tenemos excusa porque un poquito de pelo nos hace más machotes, pero en cambio la mujer sufre toda la presión y si no se depila….le llueven las críticas. Esto es una mierda machista que arrastramos y en la que tristemente participamos tanto hombres como mujeres.

    He oído a hombres y a mujeres llamar guarra a alguna fémina por no llevar depilados los sobacos o las piernas pero jamás he visto decirlo de un hombre y eso es penoso.

    Corre por ahí el bulo de que ir depilado es más higiénico, pero eso en realidad no es cierto. Es más cómodo, eso puede ser, ya que por ejemplo puede que accedas mejor a la zona que sea y la limpies más fácil o que la seques con más facilidad y evites que quede húmeda, pero la comodidad no implica higiene. Si la persona se cuida y se higieniza como debe, el pelo importa poco. De hecho, hay muchas veces que el pelo nos protege y nos evita problemas, para muestra las pestañas, que su única función es proteger al ojo.

    Un gran problema en este tema es que hemos perdido el norte y hemos dejado de ver la realidad. Todos y cada uno de nosotros tenemos pelos, en mayor o menor medida y tenemos que aceptarnos así, tal y como somos. Cada uno que gestione sus pelos como quiera, pero tenemos que entender que porque yo vaya depilado no tengo ningún derecho a exigir lo mismo y es muy triste que algunas veces, simplemente por un detalle como el pelo, nos deje de parecer atractiv@ alguien. He oído en más de una ocasión «me gusta mucho, pero es que tiene demasiado pelo» y me parece algo lamentable. Pensad en profundidad de dónde os viene esa adversion al pelo, ¿es algo que tienes desde siempre? ¿O las presiones sociales te han obligado a pensar así?.

    Pensad en esto, (voy a generalizar, habrá excepciones claro) normalmente los  calvos no atraen tanto como los que tienen pelazo, pero en cambio un tío con mucho pelo en el pecho o en los bajos tiene menos tirón que un hombre depiladito. ¿Por que? Si en ambos casos hablamos de pelo. Por la presión social.

    Dicho esto e animandoos a que reflexionéis, quiero deciros una última cosa, un coño es un coño siempre y una polla es una polla siempre, con o sin pelo. Sabe a lo mismo, huele a lo mismo y proporciona el mismo placer. Puede atraerte más de forma irracional con una estética o con otra, pero os invito a que cuando tengáis ciertas filias y/o fobias en este terreno, os paréis a pensar si son cosas vuestras innatas o si son mierdas que tenéis en la cabeza por la presión social. Si es lo primero, buscad lo que os guste y disfrutarlo a tope, no se os puede decir nada más, pero si es lo segundo….dadle una vueltecita, porque algo estáis haciendo mal.

    Liberaos y olvidaros de los pelos, que donde hay pelo hay alegría joder y no dejéis escapar a alguien que os ponga cachondo solo porque tenga pelos en los sobacos o en las piernas, que no se folla con los pelos joder, se folla con las personas. 

     

    Juanma Vázquez

  • Coño´s Project

    Coño´s Project

    El pasado 18 de noviembre tuvo lugar en La Tabacalera de Madrid la segunda edición del Coño’s Project, un apasionante proyecto que pretende dar visibilidad y connotaciones positivas a esta parte del cuerpo femenino tan denostada y tabuizada.

    La exposición fue una oda al coño, con dibujos hechos con sangre menstrual, representaciones del clítoris (en su parte interna y externa) y la vulva, pequeñas esculturas donde poder meter los dedos, poemas… ¡toda una experiencia! Os dejo aquí una pequeña galería de algunas fotos que hice.

    Para mí, y la pequeña tribu que me acompañaba, fue un momento precioso, en el que poder relacionarnos y compartir ideas y experiencias, pero me dio que pensar ¿cuántas mujeres son capaces de relacionarse así con sus propios coños? La triste realidad es que un elevado porcentaje de mujeres jamás se han visto realmente su propia vulva.

    A diferencia de los genitales masculinos, los femeninos están pseudo escondidos, y no tan “a mano”, pero, desde mi punto de vista, esa no es la verdadera razón para que las mujeres estemos tan desconectadas de nuestra realidad genital. Los chochos han sido siempre un lugar supuestamente sagrado y secreto, no apto para la vida pública (como nosotras mismas) y rodeado por un velo de silencios, susurros y sentimientos de culpabilidad.

    Un hombre puede hacer el helicóptero, la hamburguesa, la invertida, incluso un coño, hay millones de posibilidades, porque vosotros, con buen criterio, siempre habéis sido unos grandes conocedores de lo que las pollas y los huevos ofrecen. Desde que sois unos niños, la sociedad os permite dedicarle horas al autoconocimiento, aunque sea a través de los juegos, lo que acaba por haceros unos expertos en vosotros mismos, siendo conscientes de las reacciones, posibilidades y sensaciones que los genitales os producen ¡olé por vosotros!.

    En cambio, nosotras, hemos sucumbido a convivir con una parte de nuestro cuerpo que casi no parece propia. No existen juegos ni posturas que hacer con él, no se miden ni se comparan con la de los demás, no se miran y manosean al mismo nivel que lo hacéis vosotros. Incluso en los momentos de higiene, se pasa la mano exteriormente el tiempo necesario para que no implique una afrenta a Dios.

    Nuestra genitalidad es compleja, sí, ¿y qué? Para mí, esta característica la convierte en algo apasionante, divertido y revelador de grandes secretos. Existen tantos coños como mujeres, peludos, rasurados, con línea, con labios grandes o pequeños, colgantes o recogidos, con clítoris poderosos o algo más tímidos, rosas, negros, amarillos, marrones…. ¡Y todos son preciosos! No existe un coño estándar, por lo que deja de preocuparte de si el tuyo se ajusta o no.

    Lo que quiero decir en realidad con todo esto, es que tenemos la obligación de mantener una relación mucho más íntima con esta preciosa parte de nuestro cuerpo. Coge un espejo, ábrete de piernas, y conoce de una vez el centro neurálgico de tu cuerpo. Observa cómo se enroje e inflama con la excitación sexual, cómo el clítoris cambia de tamaño y posición, cómo muestra poderosas contracciones durante la fase orgásmica y la de cosas que puede hacer y de las que no eras consciente.

    Y ya puestas, ¿por qué no pruebas a relacionarte también con tu flujo y tu menstruación? Tendemos a pensar que los líquidos emitidos por nuestra vagina son algo contra lo que luchar porque culturalmente están connotados con el asco y lo impuro, por lo que nuestra única interacción con ellos es para limpiarlos, pero, ¿has pensado que son parte de ti, de tu yo cíclica, que te hablan de tus estados de ánimo, alimentación y salud general? ¿de dónde viene esa idea de negarnos una parte tan esencial de nosotras mismas?

    La mujer es la única dotada con un órgano exclusivamente creado para el placer: el clítoris, si la evolución natural lo ha puesto ahí será por algo ¿no? El clítoris es la pequeña punta del iceberg, en su interior y alrededores alberga auténticas maravillas que nos estamos perdiendo.

    Podría seguir horas escribiendo sobre los coños, sus posibilidades, sus características, sus implicaciones, el placer que implican (no siempre sexualmente hablando), los prejuicios ligados a él por desconocimiento o interés patriarcal, su capacidad para liderar revoluciones etc etc pero prefiero que tras estas líneas, seáis vosotras las que encontréis todo esto dentro de vuestro coño, y ¿por qué no? dentro del coño de otras mujeres.

    Animaos a acercaros a los futuros Coño’s Project y a todos los que os rodean, siempre merece la pena.

     

    Azalí Macías

  • Culo random

    Culo random

    Hay días de culo y días de no-culo, esa es mi conclusión sobre el sexo anal. Sé que es raro empezar un artículo por el final, pero me parecía importante dejarlo claro desde el principio, además, es un mantra que comparto con much@s a quien he preguntado sobre el tema. Si bien es cierto que es un tema tremendamente personal.

    En el tema anal, para mí no hay trucos, ni métodos infalibles, ni “soluciones” mágicas. Es cierto que existen condicionantes, pero, hasta la mejor combinación de todos ellos no sirve de nada cuando estás en un día/momento/situación de no culo. También sucede al contrario, el día que tu puerta trasera está receptiva no hace falta nada más. Así de contradictorio y divertido es el tema.

    Desde mi experiencia, las cosas que ayudan a tener una penetración anal satisfactoria y placentera son:

    • Un buen lubricante o dilatador anal. Siempre es un plus de seguridad y comodidad. Sin ánimo de lucro, recomiendo Lubrifist. Es horrible que te la metan por el culo sin que esté dilatado y lubricado, por lo que tener a mano un producto que cumpla dichas funciones ayuda y mucho. A pesar de este consejo, mis mejores relaciones anales han sido al natural, utilizando la lubricación de mi coño y mi propia dilatación, lo que me lleva al siguiente punto.

    • Paciencia. El culo no posee la misma capacidad de dilatación y lubricación que la vagina (que está anatómicamente concebida para ello). Con el ano siempre hay que ir despacio y con cuidado, “trabajando” su preparación sin prisas, ya que, además, cuando se nota la urgencia, inconscientemente se cierra y no hay “experto” que lo abra. En este punto también tengo mis contradicciones, puesto que, se me han dado situaciones en las que me lo han penetrado sin ningún tipo de preliminar previo.

    • Confianza. Para mí es uno de los más determinantes. El culo es una zona delicada y problemática a nivel mental, sobre todo por todos los estereotipos y miedos que lo rodean. Tener confianza sexual con quien va a introducirse por dicho agujero es, desde mi punto de vista, una de las condiciones más definitivas, aunque tampoco es infalible ni autosuficiente.

    • Comodidad. Muy unido a lo anterior. Los culos suelen abrirse más fácilmente en las situaciones de comodidad emocional y física. Cuando las circunstancias implican tensión en los aspectos que rodean al encuentro, se suele reflejar en los esfínteres, especialmente en los anales. Pero, me tengo que volver a contradecir, porque se me viene a la cabeza una gran follada de culo que me hicieron en un coche, en mitad de un polígono sin ningún tipo de comodidad física ni mental.

    • Tamaño. Pienso que es un tema más mental que físico, cuando ves que un pollón descomunal se acerca a tu parte trasera, tu instinto de supervivencia hace que las puertas de seguridad se cierren por el miedo a las consecuencias. Creo que una vez metidos en faena (excepto casos extremos) no es tan determinante, pero en muchas ocasiones es algo tan inconsciente que no lo puedes controlar. Efectivamente, tampoco esto es 100% verdad, he tenido alojadas en mi recto pollas bastante reseñables en cuanto a tamaño, y he sido incapaz de meterme el capullo de otras coquetas por pequeñas.

    • Nivel de excitación. Sentirte una puta y estar totalmente desinhibida por lo cachonda que estoy, siempre ha sido mi punto clave para que me penetren el culo. La excitación ayuda mental y físicamente a la relajación de todas y cada una de las partes de tu cuerpo e implica una mayor lubricación en general, además, de que te impide que los miedos y las paranoias inconscientes te aprieten la puerta trasera.

    En resumidas cuentas, es importante tratar al culo con cuidado y tomar las pautas que merece, porque lo contrario sí que es motivo seguro de fracaso, pero en más ocasiones de las que me gustaría es simplemente una cuestión del momento. Hay días de culo y días de no culo, y, sobre todo, está muy unido a nuestra parte intuitiva y automática, y es importante respetarlo.

    Azalí Macías

    Imagen: www.salud180.com

  • Sangre en la corrida

    Sangre en la corrida

    Amig@s guarreras, hoy os quiero traer una pequeña vivencia que espero que os pueda ayudar en el futuro. Es algo que me ocurrió una buena tarde de onanismo.

    Me estaba haciendo una pajilla, como tantas otras veces y todo iba bien. No me dolía nada, no me molestaba, se puede decir que iba todo como la seda. El problema vino cuando me corrí y pude apreciar en el papel donde había depositado mi semen que este tenía coágulos de sangre.

    Mi primera reacción, como es lógico, fue cagarme de miedo. No sabía que coño había podido suceder pero estaba claro que aquello ni era normal ni era bueno. Rápidamente, como acto casi reflejo, me metí en internet a informarme sobre el tema. Después de ver varios motivos chungos que podían causar esto (en internet hay tanta info que uno se puede cagar en los pantalones leyendo), llegué hasta la causa más normal de esto. Parece ser que muchas veces, sin darnos cuenta, sufrimos algún tipo de traumatismo en los testículos y esto hace que se genere un coágulo interno de sangre. Digamos que es como un moratón, pero dentro de los huevos. Esto lo que hace es que cuando te corres, ese coágulo se monta en el tobogán de la corrida y sale junto al semen.

    Lo importante de todo esto es que no tiene mayor relevancia y una vez lo has echado no causa ningún tipo de problema más.

    Aún así después de leer todo esto, me mentalicé y me hice otra paja (esta vez por sanidad) y comprobé que efectivamente ya no quedaba ni rastro de aquellos restos de sangre. A medida que fueron pasando los días seguí atento por si acaso y comprobé que efectivamente, no había sido más que un pequeño coágulo furtivo.

    Con esto lo que os vengo a decir es que si os pasa algo así, no os alarméis demasiado, comprobad que ha sido algo puntual, que es un pequeño coágulo dentro del semen y que no queda rastros en las siguientes corridas y, evidentemente, si veis que sigue habiendo restos de sangre o que no tiene la apariencia que yo os he narrado, id al médico.

    Juanma Vázquez

    Imagen: ALLANSWART/ISTOCK/THINKSTOCK

  • Orientación Desorientada

    Orientación Desorientada

    Siempre he buscado un término que pudiera definir mi orientación sexual, ya que, de los convencionalismos sociales actuales ninguno me convencía, eran demasiado rígidos, por eso elegí el de “heteroflexible” (me convenció totalmente que incluyera el término “flexible”).

    Tal y como yo lo entiendo, la heteroflexibilidad consiste en que me siento claramente atraída por la gente del sexo contrario, pero hay personas, anatomías, conjuntos y proporciones dentro de mi mismo género a las que no me puedo resistir.

    Esto me hace plantearme, ¿estoy luchando contra la parte aprendida de mi sexualidad? ¿siguen teniendo más peso las imágenes que el heteronormativismo ha introducido en mi cabeza desde siempre? ¿por qué me resulta complicado pasar de la mente al hecho con mi lesbianismo? ¿será que sólo me lo permito en mi cabeza porque hacerlo real es romper las imposiciones socialmente morales?

    De siempre me he considerado una persona de mente abierta, rompedora de esquemas e incapaz de clasificarme en los cajones que la sociedad ha creado para el mundo del sexo, pero al reflexionar sinceramente sobre el tema, he descubierto que, al final, estoy mucho más determinada por las estructuras de lo que pensaba, al final sólo he tenido encuentros sexuales con hombre y me he autoimpuesto excusas y dejado de buscar las ocasiones de hacerlo con mujeres. Ha sido un palo, pero es muy importante haberlo descubierto.

    Lo bueno y lo malo es que ahí no acaban mis “auto-preguntas”: ¿y si mi orientación sexual está satisfecha en este momento (es algo muy dinámico) con este tipo de prácticas? ¿qué tiene de malo pensar sexualmente en mujeres, pero seguir acostándote con hombres siempre que sea elegido? ¿y si solo soy una lesbiana mental y visual? ¿es rizar demasiado el rizo?

    Sinceramente pienso, que en estos temas lo correcto siempre es dejarse fluir. Dejar que las cosas sucedan cuándo y cómo te apetezca y, sobre todo, dejar de buscar las aristas adecuadas para que tus sensaciones puedan encajarse con las parcelas que la sociedad ha marcado como identificables; ya no buenas o malas; si no aptas para ser comprendidas y manipuladas a nivel social.

    No sé si soy heteroflexible, lesbiana mental, lesbiana reprimida, heterosexual con fantasías lésbicas que no me apetece cumplir, lesbiana que aún no ha descubierto ese camino, lo único que sé es que no me apetece tener que decidirlo. Lo único que puedo decir acerca de mi orientación sexual es que soy una persona a la que le atraen diferentes cosas en diferentes momentos, y que se siente fenomenal con seguir sorprendiéndose de cómo su sexualidad va variando y acompañándola en los diferentes recodos de la vida.

    Azalí Macías

     

    Imagen: https://lamenteesmaravillosa.com/cuando-tu-orientacion-sexual-no-coincide-con-tus-deseos

  • Reafirmando la heterosexualidad mediante la homosexualidad

    Reafirmando la heterosexualidad mediante la homosexualidad

    Me parece tremendamente curioso ver como establecen los lazos de amistad y proximidad los hombres en sus relaciones íntimas, que no sexuales. Quizá porque me han educado y socializado como una persona del género femenino, pero me hipnotiza ver las relaciones entre las personas masculinas. Me paso el día preguntando y preguntándome.

    Una de las cosas que más fuertemente llama mi atención son las bromas homosexuales que los hombres heterosexuales se hacen entre ellos cuando quieren dar a entender que tienen una relación de cariño y amistad. Todos sabéis a lo que me estoy refiriendo, a esas bromas de sodomía y besos en el cuello, a los comentarios fingiendo atracción u ofrecimiento sexual de una manera muy abierta.

    Curiosamente este tipo de bromas y halagos suele darse entre hombres con una posición heterosexual especialmente marcada. En cuanto aparece alguna pequeña duda de “desviación” homosexual, el ambiente se torna hostil para este tipo de acercamiento.

    Paradójicamente, parece que los fingidos acercamientos homosexuales se han convertido en una forma de reafirmarse como hombres heterosexuales. ¿Quién no ha oído la manida frase de: estoy tan seguro de mi sexualidad que puedo hacer estas cosas sin miedo? Es como si los hombres nos dieran el mensaje de que solo los más heterosexuales pueden coquetear con la homosexualidad sin crear dudas, ni para ellos ni para los demás.

     

    Creo que una explicación a todo este jaleo de identidades y orientaciones sexuales entremezcladas tiene que ver con la forma de crear vínculos que les hemos dejado a los hombres. En nuestra sociedad, los sentimientos, el cariño, los lazos afectivos… son un terreno dominado y dedicado casi con exclusividad a las mujeres.

    Es parte de la división de sexos que el mundo ha creado para nosotros. Y los hombres tienen que resolver una difícil ecuación: acercarse a otros hombres con cariño sin las herramientas ni las soluciones encima de la mesa. Y su respuesta ha sido tirar por la calle de en medio, como se suele decir. A falta de herramientas propiamente masculinas, han decidido acercarse al mundo femenino para tratar un tema femenino.

    Tristemente, aún se asocia la atracción sexual de un hombre por otro con rasgos femeninos. Los gays siguen estando en el imaginario colectivo a medio camino entre los dos géneros, no se les considera típicamente hombres, y es por ello que se utiliza este espacio ambiguo para moverse dentro de las relaciones afectivas entre hombres heterosexuales.

    En el inconsciente de muchos hombres está la idea de que ser gay es lo más cerca que pueden estar del mundo sentimental típicamente femenino, y, por lo tanto, representan el papel homosexual para conseguir funcionar en un mundo en el que no se les han definido instrumentos. Ser hombre también es complicado.

    Cuando una mujer quiere mostrarle cariño o afecto a otra no tiene más que decirlo o establecer algún tipo de contacto físico que se lo haga saber a la otra persona, pero cuando un hombre quiere mostrarle los mismos sentimientos a otro, se ve en una encrucijada que acaba resolviendo en muchos casos optando por la opción de la máscara homosexual. No olvidemos que, en el mundo gay, al contrario que en el heterosexual, el contacto físico entre hombres está más que permitido.

     

    Con todo esto, creo que nos queda mucho camino por recorrer, como en casi todos los aspectos de género y sexo de nuestra sociedad, y que somos responsables de proporcionarles a los hombres esas herramientas de acercamiento entre ellos que tanto están necesitando. Dejemos de utilizar la excusa homosexual y construyamos puentes cómodos que nos satisfagan a todos.

    Azalí Macías

    Imagen: Brokeback mountain

  • La comunicación

    La comunicación

    Amig@s guarreras, hoy os vengo a hablar de un tema que me parece tan obvio como necesario. Obvio porque debería ser una máxima básica de toda relación sexual y necesario porque sé que en muchas no lo es.

    El tema que vengo a tratar es la comunicación durante el sexo. Hablar, expresarse y decir lo que quieras o necesites a la otra persona es fundamental y muchas veces por falta de confianza en uno mismo o con esa pareja sexual, no nos comunicamos como debiéramos. Es cierto que hoy por hoy el sexo a veces es un puro trámite o algo que ocurre de forma esporádica y directa, pero realmente, para la comunicación siempre debe haber tiempo. Puede que te vayas a follar a una persona que no vuelvas a ver jamás pero incluso con esa persona merece la pena comunicarse para mejorar la relación sexual y hacerla lo más placentera posible.

    Sé que a algunxs os resultará difícil comunicaros con alguien que apenas conocéis por vergüenza o porque no sabéis cómo hacerlo, pero creo que precisamente por no conocerlo tanto hay que olvidarse de los miedos que se puedan tener y ser comunicativo. ¿De que te sirve follar con alguien sino te ha gustado o al menos no del todo, lo que estaba ocurriendo? O simplemente si ha podido ser mejor, ¿Por que dejar marchar esa oportunidad?. Qué no nos pueda la vergüenza, el miedo al rechazo o cualquier inseguridad que podamos sentir.

    Hay que ser abiertos y comunicativos, que hablando se entiende la gente y se mejoran las relaciones sexuales y dicho esto, quiero dirigirme ahora a la gente que no se comunica en pareja. He centralizado momentáneamente en las relaciones esporádicas porque suelen ser en las que más falta la comunicación, pero en muchas relaciones de pareja, serias y estables también sucede esto. A veces por estar ya adaptados a un cierto guión o rutina, otras por miedo o vergüenza a introducir cambios o variaciones, otras por conformismo…el caso es que muchas veces estamos en pareja con alguien y no decimos y mostramos todo lo que pensamos, queremos o nos gusta.

    En serio amigxs, os animo a que dejéis a un lado las movidas raras y que seáis sinceros y directos con vuestra pareja, si tenéis confianza y buen trato la comunicación solo va a mejorar las relaciones sexuales y si no lo tenéis….¿Qué coño hacéis con esa persona?. Dadle una vueltecita y hablad joder, hablad, que la comunicación abre puertas maravillosas.

    Juanma Vázquez

    Imagen: ViendoyAprendo